Supongamos un gato zombie.

Supongamos un gato metido en una caja opaca. Esta caja contiene un dispositivo capaz de liberar un gas mortal para el felino. El dispositivo contiene una particula radioactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse una vez cerrada la caja, de modo que si la particula se desintegra, el gas se liberará.

Tenemos pues, un gato cuya probabilidad de seguir vivo es del 50%, y cuya probabilidad de morir es, obviamente, también del 50%, con la dificultad añadida de que no tenemos instrumentos para comprobar el estado del gato. La pregunta es: Sin abrir la caja, ¿el gato está vivo o muerto?

Para responder a esta pregunta, debemos remontarnos a 1935. Este año, el físico Erwin Schrödinger propuso este mismo experimento mental, que es conocido como “El experimento del gato de Schrödinger” para explicar ciertas cuestiones contraintuitivas de la mecánica cuántica.

Volvamos a nuestro pobre gato, que aún permanece encerrado en la caja. ¿Está vivo o muerto? Bueno, el gato no se rige por leyes cuánticas, de modo que solo puede estar vivo o muerto (y tras 80 años desde que Schrödinger lo metió en esa caja, sospecho que lleva mucho tiempo muerto).

Sin embargo, si el gato fuera un sistema cuántico, el asunto cambiaria radicalmente. Si mantenemos la interpretación de Copenhague, hasta no realizar una observación sobre el gato (entiéndase como observación a cualquier medida tomada para averiguar su estado), el gato estará vivo y muerto. He aquí nuestro gato zombie.

Debemos entender que el gato de Schrödinger es una analogía de un sistema cuántico. Hasta no medir el estado de una particula, esta particula presenta simultáneamente cada estado posible, de los cuales solo podemos calcular la probabilidad. Por ejemplo, en un átomo no sabemos donde está un electrón, pero sabemos donde tenemos la máxima probabilidad de encontrarlo, a esto lo llamamos “orbital”.

Volviendo a nuestro gato cuántico, sólo podemos saber de el que tiene una probabilidad del 50% de estar en uno u otro estado, y será la medición la que colapse la función de onda, mostrándonos solo un resultado. Mientras, será un gato zombie, vivo y muerto al mismo tiempo.

   Nuestro pobre gato.

En resumidas cuentas, la mecanica cuántica, pese a ser compleja, está entre nosotros, incluso en nuestros propios átomos. Gracias por leerme.

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Carta abierta a los vocales de Plantas Medicinales y Homeopatía de los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de España.

Estimados vocales de Plantas Medicinales y Homeopatía de los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de España:

En el día de hoy, 20 de Septiembre de 2017, habéis hecho publico un manifiesto denunciando “la campaña de descrédito que vienen sufriendo los profesionales de farmacia que dispensan medicamentos homeopáticos en sus oficinas.”

Sin embargo, este manifiesto contiene pna serie de medias verdades, que con su permiso y a titulo puramente personal procederé a puntualizar.

Aseguran ustedes que las criticas a la homeopatía, a los farmacéuticos que la suministran y a aquellos pacientes que la consumen, responden a una “maniobra de acoso”, siendo esto radicalmente falso.

En primer lugar, jamás he observado acoso de ningún tipo a los pacientes que consumen homeopatía. Si es cierto que se les trata de informar de la realidad de la homeopatía, que recordemos no es más que agua y/o azúcar a partir de la concentración homeopática 12CH y sus equivalentes en otras escalas, una conclusión extraíble a partir del número de Avogadro. Tampoco he observado nunca acoso (si he observado y he escrito criticas) hacia farmacéuticos que dispensen homeopatía, a los cuales se les trata igualmente de explicar en que consiste la homeopatía.

También aseguran ustedes que “la inmensa mayoría de las farmacias españolas dispensan medicamentos homeopáticos por los beneficios que aportan a los usuarios.”

Estos “beneficios” corresponden al placebo, tal y como han demostrado una inmensa cantidad de estudios y meta-estudios (p.e: Este informe del NHMRC) , siendo los estudios que presentan evidencia de efectividad de la homeopatía en su mayoría sesgados y con una bajisima calidad.

Aseguran ustedes además que “la Carta Europea de los Derechos de los Pacientes recoge textualmente que “el paciente o usuario tiene derecho a decidir libremente, después de recibir la información adecuada, entre las opciones clínicas disponibles”.”, y que “este derecho no se está cumpliendo dado el alto nivel de desinformación que hay en torno a esta terapéutica.”

Sin embargo, ustedes mismos incumplen este articulo, ya que no aportan al paciente una información adecuada, sino una información sesgada y sin ningún rigor científico, al asegurar al paciente que la homeopatía puede aliviar o tratar sus padecimientos, cuando, me reitero, es simple agua y/o azúcar.

Afirman también que los medicamentos homeopáticos “están definidos en la Unión Europea por la Directiva 2001/83/CE, regulados en España por el RDL 1/2015, y autorizados por la Disposición Transitoria 6ª del RD 1345/2007.”

Si bien es cierto, querría matizar que los medicamentos homeopáticos tienen una clasificación diferente al del resto de medicamentos y que no requieren presentar ensayos clínicos para ser aprobados, solamente pruebas de su inocuidad, de modo que no ha sido probada su eficacia. Es más, una simple búsqueda en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios muestra que los únicos medicamentos homeopáticos aprobados y con numero de registro en España son: Lycopodium 5 CH, Lycopodium 7 CH, Lycopodium 9 CH, Lycopodium15 CH, y Lycopodium 30 CH.

Por ultimo, aseguran ustedes que los medicamentos homeopáticos “cumplen con los mismos estándares de calidad y seguridad que el resto.”, cosa que si bien es cierta, obvia que estos productos no requieren ningún ensayo clínico para mostrar eficacia antes de ser aprobados.

Sin nada más que añadir, me despido con un cordial saludo.

Inyecciones de lejía.

Hace un tiempo hablé en mi cuenta de Twitter sobre el MMS, y a raíz de documentarme sobre las distintas formas en que algunos estafadores sin escrúpulos (léase: Pamies, Forcades y un largo etc) han propuesto su consumo para curar prácticamente todo (por supuesto, sin una sola prueba de efectividad), he descubierto algo que me ha tenido días horrorizado: También lo recomiendan inyectado.

 

El MMS, como seguro que muchos de mis lectores ya sabrán pues se ha hablado mucho al respecto, es clorito de sodio, una lejía industrial que se utiliza entre otras cosas como blanqueante de papeles y textiles.

Los estafadores suelen comercializarlo de dos maneras distintas:

  1. Como SDC (Solución de Dióxido de Cloro): Básicamente, agua gasificada con dióxido de cloro.
  2. Como MMS+Activador (Ácido cítrico)

En ambos casos, los efectos serán similares a beber un vaso de lejía domestica: Nauseas, vómitos, intensos dolores, erosión del esófago, perforación estomacal y dependiendo de la dosis, la muerte. Estos efectos son explicados por los promotores de esta estafa como “desintoxicación del organismo”, siendo obviamente todo lo contrario, síntomas de una grave intoxicación.

Basicamente, esta lejía (porque es lo que es, lejía, no muy distinta a la que usa usted para limpiar el baño) está siendo vendida por múltiples estafadores como una falsa cura para todo, desde el autismo hasta el cáncer pasando por el SIDA.

Y por si la situación no fuera lo bastante mala así, ahora también está siendo publicitado para su uso intravenoso. Creo que no necesito tener que explicar que ocurre si inyectas lejía en una vena, pero por si alguien tiene aún dudas de su peligrosidad, básicamente impide el correcto flujo de oxígeno en la sangre, provocando asfixia y la muerte.

Si usted tiene un familiar/amigo/conocido que consume MMS, informele de su peligrosidad, llevele al hospital para que pueda ser valorado urgentemente y denuncie al vendedor del producto, ya que el MMS es ilegal según la AEMPS. (Y no debido a que la AEMPS conspire contra ciertos charlatanes, sino porque es altamente peligroso).

Pequeño recordatorio.

Muchas personas me han pedido que trate en mi blog ciertos temas o que refute algunas pseudociencias.

Muchos de estos temas ya los he tratado en mi cuenta de Twitter, en una serie de hilos que podéis consultar aquí:  Hilos de Protón C

Si alguien considera que debería extenderme más en alguno de los temas, o tenéis sugerencias para este blog y/o para mi cuenta de Twitter, comentadmelos. Gracias, y un saludo.

La verdadera “farmafia”.

Mucho se habla de la homeopatía, y poco de las farmacias que la venden, farmacéuticos sin escrúpulos que a la mínima oportunidad, trataran de venderle unas pastillas de azúcar a un precio exorbitante.
La homeopatía asegura que tomando un producto que produce los mismos sintomas que usted tiene, y diluyendo este hasta que no queda ni una molécula del producto original, esa dilución le curará. Para que lo entienda, un somnífero homeopático típico, “Cafeina 30CH”, contendrá una parte de cafeína en 1000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000 partes de agua. 

Como podrá comprender fácilmente, ni la cafeína le dormirá, ni en tal dilución queda cafeína alguna. De hecho, en cada parte de agua, la posibilidad de encontrar la parte de cafeína es la misma (literalmente, lo he calculado) de que gane la lotería cada segundo durante los próximos 8805 trillones de años. Está de más decir que ningún estudio científico mínimamente serio y contrastado ha encontrado efecto terapéutico real a estas bolitas de azúcar.

Este absurdo, este azúcar caro, se lo tratarán de vender en algunas farmacias. Es más, tratarían de venderle a usted la torre Eiffel si les pareciera que tiene el suficiente dinero para comprarla, y no tendrán reparo alguno en recomendarle algún producto cuyo principio no-tan-activo esté escrito en latín seguido de un número aleatorio y las dos letras “CH”.

Usted, como consumidor, puede hacer ciertas cosas para proteger su salud (y su cartera) de estos embaucadores:

  1. No se alarme, afortunadamente hay relativamente pocas farmacias que activamente traten de venderle estos caramelos homeopáticos.
  2. No ignore las ” señales”: Un estante de productos homeopáticos, unos envases con fotografías de plantas, unos precios que harán temblar de miedo su cartera, un anuncio de Boiron,…
  3. Revise lo que compra: Si incluye la palabra “homeopático” o las letras “CH” como indicativo de dosis, no lo compre.

Lo ideal sería que evite estas farmacias directamente, pero como esto no es siempre posible, procure asegurarse de que compra medicina basada en evidencia, y no simple azúcar caro.

Y sobretodo, si tenéis dudas, preguntas, o incluso críticas, tenéis los comentarios a vuestra disposición. 

 

Diluvio: la gran chorrada.

Alerta: Contiene matemáticas, si no eres fan de los numeros, te lo ahorro: No hay agua suficiente para un diluvio.

Según la biblia, y una buena cantidad de literalistas biblicos, Dios mandó un diluvio sobre nuestro planeta, que según Genesis 7:20, cubrió 15 codos más que el monte más alto.

Si asumimos que Noé era de Mesopotámia, y que la medida del codo es la mesopotámica, tenemos que:

15 codos=7’995 metros. 

No he encontrado (lógicamente) la medida del Everest en aquellos supuestos tiempos, asi que he tomado la medida actual de 8848 metros; de modo que:

8848 metros+7’995 metros=8855’995 metros.
El agua del diluvio debió cubrir 8855’995 metros, que aproximaré a 8856 metros.

También necesitaremos el radio medio de la Tierra, este es de 6371 kilómetros. Este radio debió aumentar a 6379’856 kilómetros una vez añadido todo el agua.

La fórmula para calcular el volumen de una esfera es bien conocida, ⁴/₃πr³

Ergo el volumen de la Tierra es de 1.0832069*10¹² km³

Y el volumen de la Tierra “diluviada” es de 1.0877303*10¹² km³

Una simple resta nos dará el volumen de agua necesario para el diluvio:

1.0877303*10¹² km³ – 1.0832069*10¹² km³ = 4523400000 km³
La cantidad de agua en los océanos es de 1332400000 km³, es decir, que para cubrir el planeta al modo bíblico necesitaríamos 3.394 océanos más.

Esta cantidad es la necesaria si la Tierra no tuviera ningún tipo de masa emergida, y aunque restando a esta cantidad de agua el volumen de masa emergida, los cálculos no varían demasiado, lo he calculado también (admito que con datos no muy fiables).

Superficie África: 30 221 535 km²

Altitud media África: 0’6 km

30 221 535 km² * 0’6 km = 18132921 km³
El mismo cálculo para los demás continentes, nos da los siguientes volúmenes para cada uno:

Asia: 42411633’6 km³

Europa: 2422072’73 km³

Oceanía: 3062875’72 km³

América: 28155400 km³

Antartida: 34160000 km³

Bien, ahora que tenemos el volumen aproximado de cada continente, una simple suma, y obtendremos el volumen total de masa emergida: 128344903.05 km³

Si recuperamos el dato de la cantidad de agua necesaria para el diluvio en un planeta sin continente alguno, esta era de 4523400000 km³. Si restamos a esta cantidad el volumen de masa emergida, obtenemos 4395055097 km³ de agua que serían necesarios para el diluvio.

¿Alguien los ha visto? Yo desde luego no. Y aunque este es solo uno de los muchos problemas que harían imposible el diluvio, podemos concluir que no hay tal cantidad de agua sobre la Tierra, ergo el diluvio es, como buena parte de la Biblia, una patraña.

Autismo inside: La etiqueta que nunca llevarán las vacunas.

Publico este post recuperando un hilo que escribí en Twitter hace cosa de un mes.

Las vacunas nos acompañan desde hace 300 años, o al menos la idea de una vacuna, y fue Eduard Jenner, y no Pasteur, el que merece el honor de haber comenzado esta práctica. Jenner observó que las personas que contraían un tipo de viruela, la viruela bobina o viruela vacuna, sobrevivían a los brotes de viruela, es más, ni siquiera volvían a enfermar de tan terrible enfermedad. Basándose en sus observaciones, comenzó a inocular a los humanos la cepa bovina de la viruela, salvando una increíble cantidad de vidas al extenderse la práctica.
Pasteur, en cambio, creó otras muchas vacunas, a base de cultivos atenuados de bacterias (básicamente, cultivos poco o nada virulentos de bacterias patógenas). De este modo, creó vacunas contra el carbunco y contra la rabia, y acuñó el propio término “vacuna”, en honor a Jenner A finales del siglo XIX se crearon leyes de vacunación obligatoria y en el siglo XX se fueron desarrollando otras muchas vacunas.
El movimiento antivacunas no es reciente, de hecho, data de la época de Jenner, por ejemplo, el sermón “La de la Inoculación”, del teólogo Edmund Massey, donde argumentaba que las enfermedades eran enviadas por Dios y que cualquier intento de evitarlas atenta contra Su voluntad.
Sin embargo, el movimiento antivacunas que todos conocemos fue refundado por Andrew Jeremy Wakefield, que en 1998 publicó en The Lancet un artículo, ya desacreditado, donde relacionaba la vacuna triple vírica con el autismo. Su artículo fraudulento fue retirado por The Lancet, y se descubrió que había sido pagado por un grupo de padres con interés en demandar a una serie de farmacéuticas, además de su intención de lanzar al mercado su propia vacuna triple vírica.
A pesar de que no se encontró relación entre vacunas y autismo por otros investigadores, esto no fue suficiente para contener el daño que supuso la publicación del artículo, y a día de hoy, Wakefield es la cara visible del movimiento antivacunas.
Existen una serie de argumentos usados habitualmente por los antivacunas, que expondré a continuación:

 

Argumento n° 1: El artículo de Wakefield.

El artículo de Wakefield fue retirado y no se ha encontrado relación entre autismo y vacunas por ninguna investigación hasta la fecha.

Argumento n°2: El tiomersal fue retirado de las vacunas, por algo sería.

El tiomersal es un compuesto derivado del mercurio que fue usado como conservante para las vacunas desde 1930, y fue retirado de las vacunas 70 años después, sin que hubiera producido daños. Fue retirado precisamente por presiones del colectivo antivacunas, así que los mismos que usan este argumento fueron los que obligaron a su retirada.
Argumento n°3 (y el más hilarante desde mi punto de vista): Las vacunas no han demostrado su efectividad.
Encuentro profundamente innecesario, y no tengo conocimientos suficientes, para explicar toda la teoría germinal ni el funcionamiento en profundidad de las vacunas, así que me limitaré a enlazar una serie de gráficos que muestran la caída en picado de algunas enfermedades tras la aprobación de su vacuna correspondiente.

La vacuna del sarampión fue autorizada en 1964.

Y la de la polio en 1989.

Como podemos apreciar, ambas enfermedades descendieron en incidencia hasta su casi total erradicación tras la aprobación de su vacuna.
Argumento n°4: La teoría germinal de la enfermedad no está demostrada.
La teoría germinal de la enfermedad tiene más de 2 siglos de historia y está perfectamente demostrada tras más de 200 años de pruebas y estudios, conocemos muchísimas bacterias y virus, patógenas y no patógenas, y las tenemos perfectamente clasificadas.
Argumento n°5: El sistema inmune está perfectamente preparado para luchar contra las enfermedades, la vacunación es innecesaria.
Este argumento se cae por su propio peso, si realmente pudiéramos luchar contra todas las enfermedades y vencerlas, sobreviviriamos a todas las enfermedades,o como mínimo las tasas de mortalidad se hubiesen mantenido estables tras la aprobación de las vacunas para una enfermedad.
Argumento n°6: Dios creó la enfermedad, si morimos por ella es Su voluntad y no podemos negarnos.
Asumamos que Dios es real, que creó la enfermedad, y que es su voluntad que muramos a por ella. En ese caso, Dios es un ser genocida que ha quitado la vida a gran parte de la humanidad y ha permitido que niños mueran y sigan muriendo alrededor del mundo, lo cual, bajo esta premisa, choca radicalmente con la idea de un Dios bueno y amoroso.
Argumento n°7: Las vacunas no están lo bastante estudiadas.
Cada vacuna y cada medicamento, pasan por un estudio in vitro para comprobar su efecto sobre un cultivo, un estudio en animales si fuera necesario (y no suele serlo), uno o varios estudios en humanos sanos, para comprobar la toxicidad y efectos secundarios y uno o varios estudios en humanos enfermos para comprobar la eficacia. No se pasa al siguiente estudio si no se ha completado con buenos resultados el anterior, de tal modo que están lo bastante estudiadas y comprobadas como para su administración segura a la población.

 

Argumento n°8: Atenta contra la libertad individual.

Es un problema colectivo, atenta contra la inmunidad de manada. Existe un grupo de personas que por alguna causa no pueden ser vacunadas, o tienen un sistema inmune lo bastante debilitado como para que las vacunas pierdan efecto, de tal modo que están protegidas por el resto de personas que si se han vacunado. El problema es que si dejamos de vacunar al suficiente porcentaje de la población, estas personas que no son inmunes tienen mucha probabilidad de contraer algún patógeno de personas de su alrededor.
Argumento n°9: Las vacunas producen efectos secundarios.
Si, es cierto, en un ínfimo porcentaje de la población producen algunos efectos secundarios, que en muy pocos casos son graves. Estos efectos secundarios están bien documentados, se trabaja para disminuirlos y se dan con casi cualquier fármaco. El Dalsy tiene efectos secundarios, pero nadie pensaría en no dárselo a un niño que arde de fiebre.

 

Argumento n° 10: Mi prima/tío/vecino/pariente/amiga vacunó a su hijo y desarrolló autismo/esclerosis/gripe/leucemia.
Eso es igual que “Mi prima/tío/vecino/pariente/amiga dio un vaso de agua a su hijo y desarrolló autismo/esclerosis/gripe/leucemia”. El cerebro humano tiene la irritante necesidad de buscar patrones, existan o no, pero debemos recordar que correlación no implica causalidad y que una cosa haya ocurrido tras otra no implica que una sea a causa de la otra. Un ejemplo muy sencillo: “Se me cayeron las llaves y a los 10 segundos hubo un terremoto” Evidentemente, la caída de las llaves no produce dicho terremoto, es obvio, y de igual forma debemos pensar cuando nos cuentan o vivimos esta clase de testimonios.


Espero que esto sea suficiente para explicar a todas esas personas que creen que las vacunas pueden dañar a sus hijos de alguna forma, que las vacunas son seguras y eficaces.